Comenzamos una nueva andadura 6º A

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" NO OS ENTRETENGÁIS, APROVECHAD VUESTRA PRIMERA EDAD; SOIS LA LEVADURA QUE LEVANTARÁ LUEGO LA MASA; LA QUE LUEGO SE CONVERTIRÁ EN EL PAN CRUJIENTE Y NECESARIO EN LA MESA DIARIA DE VUESTRAS VIDAS." ENRIQUE VEGA GÁLVEZ

miércoles, 5 de marzo de 2014

CONOCEMOS A GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

  Gustavo Adolfo Domínguez Bastida,  más conocido como Gustavo Adolfo Bécquer nació en Sevilla,  el 17 de febrero de 1836 y murió en Madrid, el 22 de diciembre de 1870.
Era hijo del pintor José Domínguez Insausti, que firmaba sus cuadros con el apellido de sus antepasados como  José Domínguez Bécquer y de Joaquina Bastida de Vargas.
 Desde niño estuvo rodeado de lienzos y dibujos de su padre, lo que hizo que  se interesara por la pintura.
Tanto Gustavo Adolfo como su hermano, el pintor Valeriano Bécquer, adoptaron artísticamente Bécquer como primer apellido en la firma de sus obras.
Su padre murió cuando él tenía 5 años, y su madre cuando cumplió los 11, por lo que los hermanos Bécquer quedaron a cargo de su tía materna.
Estudió en el colegio de Naútica de Sevilla, pero al suprimirlo, pasó a vivir con su madrina, donde el poeta se aficionó a la lectura y marchó a Madrid en 1.854 con deseos de triunfar en la Literatura.
En 1.857 enfermó de tuberculosis y tras un enfriamiento invernal en 1.870, que agravaría su estado de salud, murió en Madrid.
En los días anteriores a su muerte pidió que se publicaran sus versos y que cuidasen de sus hijos.

                                      (Fachada de la casa donde nació)
Fue un poeta perteneciente al movimiento del Romanticismo. Su obra más conocida son sus Rimas y Leyendas. Fue también un gran narrrador y periodista, escribiendo cartas, narraciones de terror, de aventuras y es un maestro de la prosa lírica.
Bécquer y sus Rimas son el umbral de la lírica española del sigloXX.

En el parque de María Luisa, en Sevilla, hay una bella escultura dedicada a él.
Podéis ver su efigie en un billete antiguo de 100 pesetas.


Amor eterno

Podrá nublarse el sol eternamente;
podrá secarse en un instante el mar,
podrá romperse el eje de la Tierra  
como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte
cubrirme con un fúnebre crespón;
pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor.
Gustavo Adolfo Bécquer

http://www.educa.jcyl.es/educacyl/cm/gallery/recursos_educativa/metrica/oa1.html

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